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Marcos Di Cesare

Sos infeliz y es tu culpa

«Este cocinero deja por un rato los fuegos para narrar con lenguaje sencillo y honesto su íntima lucha, esa que debió pelear a los golpes y a lágrima viva, revelando al que le apostaba a perdedor que de ese ring lo bajaban muerto, pero no vencido. Di Cesare no escribe por victimismo narcisista, sino para afianzar la seguridad de quienes enfrentan ahora combates similares. Se arremanga, y exhibiendo orgulloso su no more excuses, muestra cómo sacó de las sobras de su vieja vida, una nutritiva vida nueva de concentrado y delicioso sabor.
De estas páginas no chorrea el almíbar del mainstream, donde “chefs” de forzado acento italiano se empecinan en referirse a la pasta en primera persona del plural. Di Cesare escribe cómo cocina y cómo vive: con el alma, con la cabeza, y con el producto vital de los ovíparos. Atreverse a su universo es aceptar que si sos infeliz, es tu culpa” (Pablo Laborde, Vil otoño del veintiuno).
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Ursprunglig publicering
2021
Utgivningsår
2021
Förlag
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Citat

  • b5250575177har citeratför 5 år sedan
    Qué loco pensar que tenés el control, ¿no? Bueno no tenés control, para nada, al mundo le chupas un huevo, y está bien que así sea. Lo que sí podés controlar, o mejor dicho, trabajar, es en cómo te impacta ese mundo a vos. ¿Me van a lastimar? Me defiendo. Muestro que conmigo no se jode
  • pablo descalzohar citeratför 15 dagar sedan
    al tigre le importa un carajo la suerte del jabalí, y no le interesa qué pensarán otros tigres, ni otros jabalíes. Tampoco le importa qué pensarán los veganos, o cuán atormentada se haya levantado hoy Greta Thunberg. El tigre tiene hambre, quiere comer, ve carne, se manda, va con todo. Y si puede con su presa, come. Si no lo logra, no se echa al piso a lamentarse: sin dudar, busca otra presa. De algo estamos seguros: no va a parar hasta que coma, no se va a morir de hambre.

    Comparemos: te gusta una persona y tenés ganas de decírselo. Sos un tigre, divisaste a tu presa. Te acercás, le decís lo que tenés que decir, no importa qué, no hay un manual, aunque decirle la verdad no estaría mal. Por ejemplo, le decís simplemente que te gusta. Listo. Terminó la historia (o comenzó una buena historia). Terminó la duda. ¡Sos libre, chau cárcel! No importa lo que esa persona te responda, porque ese es su asunto, su propia elección. Ya sé, te vas a basar en el ejemplo de antes y me vas a decir que el jabalí no elije. Y yo te digo: el jabalí podría haber estado más atento, no alejarse de la manada, etcétera. Si el jabalí estaba ahí, podía ser cazado. Si la persona del ejemplo andaba por ahí, una de las posibilidades era que vos fueras y le dijeras que te gustaba. Somos las elecciones que hacemos y las decisiones que tomamos. Odiás leer esto, ¿no?
  • pablo descalzohar citeratför 15 dagar sedan
    “No se debe tropezar dos veces con la misma piedra”, una boludez grande como una casa: yo tropecé mil veces con la misma piedra. ¿Y sabés qué? ¡Voy a seguir tropezando! ¿Hasta cuándo? Hasta que aprenda. Vos, ¿cuántas veces te caíste de la bicicleta? ¿A la segunda caída ya abandonaste? No. Te caíste todas las veces que necesitaste para aprender a andar. Del error se aprende. El error vuelve una y otra vez para enseñarte. Tenés que aprender a querer al error, enamorarte de él; porque amarlo, nutrirte de su enseñanza, será tu salida del abismo.

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