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Böcker
Manon García

Vivir con los hombres

«Soy una mujer de casi cuarenta años que querría existir en el mundo sin preocuparse constantemente por las violencias de género y sexuales de las que mis amigas, mis hijas o yo misma podríamos ser víctimas. He visto los cambios que ha traído la campaña del #MeToo y veo también la reacción que intenta devolver a las mujeres a su posición de segundo sexo.
Cuando descubro los terribles crímenes cometidos contra Gisèle Pelicot, sé que en esta historia se condensan todas las cuestiones filosóficas sobre las que he escrito y que me conciernen en lo tocante a las relaciones entre mujeres y hombres: la sumisión, el consentimiento y las injusticias de género en la sexualidad heterosexual.
Dudé de si ir al juicio de Mazan, pero me di cuenta de que debía escribir sobre mi experiencia en él como filósofa y mujer, dar a conocer mis reflexiones al respecto. Tenía que responder a la pregunta que me persigue: ¿se puede vivir con los hombres?».
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Ursprunglig publicering
2025
Utgivningsår
2025
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Citat

  • Kathy GRR (Mayfair)har citeratför 5 dagar sedan
    En nuestro juicio, por ejemplo, el presidente preguntó al psiquiatra forense: «un hombre en general, cuando le dominan las necesidades sexuales –no hablamos de deseo–, ¿esa necesidad sexual no le priva aún más de la capacidad que tiene normalmente para evaluar lo que está prohibido?». El psiquiatra respondió diciendo que cada uno de nosotros tiene «reflejos arcaicos» que no pasan por la corteza cerebral y que son del tipo «quiero, necesito, tomo». Y precisó que, si bien estos reflejos existen en todos los seres humanos, «en los hombres entra en juego el estado hormonal, en particular los niveles de testosterona. Pero hay hombres que piensan, que reflexionan».
  • Kathy GRR (Mayfair)har citeratför 5 dagar sedan
    Como muestra Raewyn Connell, tendemos a identificar la masculinidad con el hombre biológico:
    Casi siempre pensamos que la verdadera masculinidad proviene del cuerpo del hombre, que es inherente al cuerpo masculino o expresa algo sobre el mismo. O bien el cuerpo es lo que da origen a la acción y la dirige (por ejemplo, los hombres son por naturaleza más agresivos que las mujeres; la violación es el resultado de un deseo incontrolable o de una necesidad innata de violencia), o bien pone límites a la acción (por ejemplo, los hombres, de forma natural, no se hacen cargo de los niños pequeños; la homosexualidad no es natural y, por tanto, es obra de una minoría perversa
  • Kathy GRR (Mayfair)har citeratför 5 dagar sedan
    otras palabras, ser hombre siempre procura una ventaja sobre las mujeres, aunque esta ventaja pueda verse disminuida, modificada y a veces borrada casi por completo por las jerarquías de clase, raza, capacidad, etcétera.

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