Son muchos los que en África occidental tienen un mangabey gris como mascota. Los cazadores acostumbran también a matar a estos monos y a vender su carne. El virus podía pasar de los mangabéis grises a las personas siempre que la sangre de unos y otros estuviera en contacto. Por ejemplo, cuando un mono mordiera a un cazador o cuando un carnicero manipulara la carne del animal. Entonces el VIS podía infectar a las células huésped, replicarse y adaptarse a la nueva especie que le servía de huésped.