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Daniel Pennac

  • Macrisshar citeratförra månaden
    —El tercer trimestre...¿Cómo quiere usted que recupere semejante retraso en tan poco tiempo? Saben perfectamente que con tanta fiesta el tercer trimestre tiene más agujeros que un queso de gruyére...
  • Macrisshar citeratförra månaden
    Ciertamente, se alegraba de mis éxitos, hablaba de ellos con sus amigos, aceptaba que mi padre, muerto antes de conocerlos, se habría sentido feliz pero, en lo más secreto de su corazón, permanecía la ansiedad que había hecho nacer para siempre el mal alumno de los inicios
  • Macrisshar citeratförra månaden
    Ah! ¡Qué terribles centinelas, las mayúsculas! Me parecía que se levantaban entre los nombres propios y yo para impedirme tratarlos. Toda palabra marcada con una mayúscula estaba condenada al olvido inmediato: ciudades, ríos, batallas, héroes, tratados, poetas, galaxias, teoremas, prohibido recordarlos a causa de una mayúscula petrificante. Alto ahí, exclamaba la mayúscula, no se cruza la puerta de este nombre, es demasiado propio, demasiado limpio, no se es digno de ello, ¡se es un cretino!
  • Macrisshar citeratför 15 dagar sedan
    No para que la cosa tenga sentido, no para que la regla se encarne, no; para salir, momentáneamente, del paso, para que «me dejen tranquilo». O me quieran. A toda costa.
  • Macrisshar citeratför 15 dagar sedan
    Sí, es lo que hacen los zoquetes, se cuentan sin parar la historia de su zoquetería: soy nulo, nunca lo conseguiré, ni siquiera vale la pena intentarlo, está jodido de antemano, ya os lo había dicho, la escuela no es para mí...La escuela les parece un club muy cerrado cuya entrada se prohiben. Con la ayuda de algunos profesores, a veces.

    El impacto que tiene la palabra con el conocimiento

  • Macrisshar citeratför 15 dagar sedan
    La imagen del basurero, a fin de cuentas, se adecua bastante a esa sensación de desecho que experimenta el alumno que está perdido para la escuela. «Basurero» es, por lo demás, una palabra que he oído pronunciar varias veces para calificar esos antros privados, no concertados, que aceptan (¿y a qué precio?) recoger los desechos escolares. Viví allí de los doce a los dieciséis años, interno. Y de entre todos los profesores que tuve que soportar, cuatro me salvaron.

    Oigan eso es muy triste

  • Macrisshar citeratför 15 dagar sedan
    ..Sentí muy pronto las ganas de huir. Pero ¿hacia dónde? Confusión. Huir de mí mismo, digamos, y sin embargo seguir siendo yo mismo. Pero en un yo que hubiera sido aceptable para los demás

    A dónde tan yo :3

  • Macrisshar citeratför 15 dagar sedan
    ¡La hermosa ilusión de la identidad! Todo para olvidar esa sensación de ser absolutamente ajeno al universo escolar,
  • Macrisshar citeratför 15 dagar sedan
    Sentía a los demás, a los profesores, a los adultos, mucho más fuertes que yo, y de una fuerza mucho más aplastante que la de los puños, tan admitida, tan legal que a veces sentía una necesidad de venganza cercana a la obsesión.

    Te entiendo bro me pasa cuando veo un profe que lit tiene resto de poder impuesto

  • Macrisshar citeratför 15 dagar sedan
    Los profesores que me salvaron -y que hicieron de mí un profesor- no estaban formados para hacerlo. No se preocuparon de los orígenes de mi incapacidad escolar. No perdieron el tiempo buscando sus causas ni tampoco sermoneándome.

    Eran adultos enfrentados a adolescentes en peligro. Se dijeron que era urgente. Se zambulleron. No lograron atraparme. Se zambulleron de nuevo, día tras día, más y más...Y acabaron sacándome de allí. Y a muchos otros conmigo. Literalmente, nos repescaron. Les debemos la vida.

    Tan divina está frase

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