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Mircea Eliade

  • hipocampohar citeratför 2 år sedan
    creo demasiado en la literatura de viajes. En general, la exactitud en el hombre es mucho menor de lo que nuestro optimismo nos induce a creer. De Oriente, sobre todo, puede escribirse de innumerables maneras. Depende sólo de lo que uno esté dispuesto a contar, de la cantidad de cosas que esté decidido a ocultar.
  • hipocampohar citeratför 2 år sedan
    viajero, por más hechos que encuentre en su camino, nunca los podrá entender si no conoce en todo momento su significación. Las estadísticas no valen mucho en un país de casi cuatrocientos millones de almas. Por ese motivo, considero que los «diarios de viaje» a un país exótico la mayor parte de las veces no son sino literatura: y, aun así, no de la mejor. El ambiente y el sentimentalismo son dos graves tentaciones del europeo en cuanto atraviesa el canal de Suez.
  • hipocampohar citeratför 2 år sedan
    el interior de una cultura orgánica, como lo es la india, todo mantiene una estrecha ligazón entre sí. No se puede hablar de filosofía sin hablar de lengua, de sociedad, de erotismo ni de religión.
  • hipocampohar citeratför 2 år sedan
    fuentes de revelaciones, de tristezas y de las más inenarrables alegrías; fuentes vivas en las que beben no ya tu mente o tu espíritu, sino tu mismísima vida orgánica, tu sangre y tu aliento,
  • hipocampohar citeratför 2 år sedan
    abundancia te deja petrificado pues, tras los millones de organismos que han sobrevivido, adivinas la existencia de otros muchos millones que mueren cada hora, y ese gesto de la naturaleza de arrojar incesantemente vida sin ton ni son, ese gesto de creación por el mero gozo de crear, por la alegría de absorber el sol y de cantar su victoria, te atonta, te abruma
  • hipocampohar citeratför 2 år sedan
    Todos esos saltos de vida, todas esas genuflexiones de la muerte, toda la tremenda invasión de savia te atrapa, te arrastra en medio de su sorda matanza, te azuza y se burla de ti, de tu pequeñez de viajero cómodamente sentado en la ventanilla de un vagón, de tu dignidad de rey de la creación, de tu seriedad estéril y abstracta de criatura inteligente y libre
  • Ahar citerati fjol
    Sentir cómo alguien se te acerca y se dispone a escucharte, alguien a quien no puedes ver, pero cuya presencia se siente a través de la palpitación de la sangre o se reconoce por el destello de los ojos del vecino…
  • Ahar citerati fjol
    Nadie conoce a Cristina —dijo la señora Moscu, tras un largo suspiro—. Ni Sanda ni Simina. Sanda nació el primer año de guerra, nueve años después de la muerte de Cristina… Pero tenemos un retrato de tam
  • Ahar citerati fjol
    Todo lo que atañe a la señorita Cristina les resulta, en verdad, sagrado”, se dijo Egor. “Eso, en el fondo, no es un sentimiento mediocre. Amar y santificar a una muerta, hasta en sus imágenes más triviales.” Se acordó de Daphne Adeane. “Le voy a hablar de ella a Sanda”, se propuso reconfortado. “Es muy bonito lo que hace Sanda; su amor y su orgullo por la tía Cristina son espléndidos.” Ahora Egor incluso disculpaba, mentalmente, a la pequeña Simina. “Hay criaturas con clase, demasiado sensibles. Me he portado como un idiota.”
  • Ahar citerati fjol
    Se había tranquilizado. Una tranquilidad antinatural, un inicio de insensibilidad. Un olor extraño reinaba en la habitación; no a muerto, ni siquiera a flores funerarias, sino un olor a juventud interrumpida allí mismo, interrumpida y conservada allí, entre cuatro paredes.
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