Mariana Travacio

  • Itzel Robleshar citerati fjol
    mujer de ojos negros que
  • Itzel Robleshar citerati fjol
    era inevitable pensar que, aunque volviéramos, ya no podríamos estar ahí, solo viendo pasar las horas, como antes. No
  • Itzel Robleshar citerati fjol
    hijos poseídos que se montaban a las cabras

    Hijos bestias

  • Itzel Robleshar citerati fjol
    hijos poseídos que se montaban a las cabras
  • Itzel Robleshar citerati fjol
    que no se muriera porque ya no había a quién cobrarle otra muerte
  • Tania Palomohar citerati fjol
    Allá, donde vivíamos, venía el viento norte. Era un viento de calor que nos cercaba despacio hasta instalarse como un perro hambriento. Cuando nos tenía rodeados, dormíamos unas siestas interminables. Nos despertábamos cuando el sol se iba y el cielo quedaba con un resplandor que seguía levantando el olor de la tierra seca.
  • Tania Palomohar citerati fjol
    Pepa no se le había perdido. Más bien se le había ido.
  • Tania Palomohar citerati fjol
    Es que el calor trae malos humores, y el viento norte, allá, nos traía estas cosas.
  • Tania Palomohar citerati fjol
    Tano vigilaba que el cadáver no tuviera otro ataque de ira.
  • Tania Palomohar citerati fjol
    Es que allá llueve, nos decía, y la tierra queda agarrada al suelo. No hay viento que la levante. Todo abril y todo noviembre son de agua. Nosotros lo escuchábamos absortos, pretendiendo descubrir dónde era la tierra esa, tan generosa, que daba tanta hierba. La nuestra era mezquina, nunca daba mucho, ni cuando nos tocaban las pocas lluvias que teníamos.
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