Jorge Isaacs

María

    Francisco Pérez Caballerohar citeratför 2 år sedan
    «¡Duerme en paz en extranjera tierra, joven desventurada! En recompensa de tu amor, de tu destierro y de tu muerte, quedas abandonada hasta del mismo Chactas»
    Francisco Pérez Caballerohar citeratför 2 år sedan
    voces de los negritos entonaban los bambucos con maestría tal; había en sus cantos tan sentida combinación de melancólicos, alegres y ligeros acordes; los versos que cantaban eran tan tiernamente sencillos, que el más culto diletante hubiera escuchado en éxtasis aquella música semisalvaje.
    b8934749205har citeratför 6 år sedan
    Antes de ponerse el sol, ya había yo visto blanquear sobre la falda de la montaña la casa de mis padres. Al acercarme a ella, contaba con mirada ansiosa los grupos de sus sauces y naranjos, al través de los cuales vi cruzar poco después las luces que se repartían en las habitaciones.
    Respiraba al fin aquel olor nunca olvidado del huerto que se vio formar. Las herraduras de mi caballo chispearon sobre el empedrado del patio. Oí un grito indefinible; era la voz de mi madre: al estrecharme ella en los brazos y acercarme a su pecho, una sombra me cubrió los ojos: supremo placer que conmovía a una naturaleza virgen.
    Francisco Pérez Caballerohar citeratför 2 år sedan
    ellos rezó el Padre nuestro, y sus amos completamos la oración.
    Francisco Pérez Caballerohar citeratför 2 år sedan
    los esclavos levantaron los manteles; uno de
    Ana Lucia Arroyohar citeratför 2 år sedan
    He aquí, caros amigos míos, la historia de la adolescencia de aquel a quien tanto amasteis y que ya no existe. Mucho tiempo os he hecho esperar estas páginas. Después de escritas me han parecido pálidas e indignas de ser ofrecidas como un testimonio de mi gratitud y de mi afecto. Vosotros no ignoráis las palabras que pronunció aquella noche terrible, al poner en mis manos el libro de sus recuerdos: «Lo que ahí falta tú lo sabes: podrás leer hasta lo que mis lágrimas han borrado». ¡Dulce y triste misión! Leedlas, pues, y si suspendéis la lectura para llorar, ese llanto me probará que la he cumplido fielmente.
    vale03har citeratför 3 år sedan
    el sepulcro de su amada, despedida que tantas veces ha arrancado un sollozo a mi pecho: «¡Duerme en paz en extranjera tierra, joven desventurada! En recompensa de tu amor, de tu destierro y de tu muerte, quedas abandonada hasta del mismo Chactas»
    vale03har citeratför 3 år sedan
    «Entonces, yo recogeré todos los días las flores más lindas».
    vale03har citeratför 3 år sedan
    ¡Primer amor!… Noble orgullo de sentirnos amados
    Fab Fabhar citeratför 3 år sedan
    Días y días corrieron, y Sinar esperaba, porque en su esclavitud era feliz.
    Fab Fabhar citeratför 3 år sedan
    —Tengo que disculparme para contigo de una falta de confianza en tu lealtad.
    Fab Fabhar citeratför 3 år sedan
    es la más amorosa de las madres cuando el dolor se ha adueñado de nuestra alma; y si la felicidad nos acaricia, ella nos sonríe.
    Fab Fabhar citeratför 3 år sedan
    «¡Duerme en paz en extranjera tierra, joven desventurada! En recompensa de tu amor, de tu destierro y de tu muerte, quedas abandonada hasta del mismo Chactas», María, dejando de oír mi voz, descubrió la faz, y por ella rodaban gruesas lágrimas. Era tan bella como la creación del
    Fab Fabhar citeratför 3 år sedan
    imaginando cuán bella quedaría una de mis pequeñas azucenas sobre sus cabellos de color castaño luciente. Para ella debían ser, porque
    b9338008770har citeratför 5 år sedan
    Detúveme en la mitad del puente, formado por el huracán con un cedro corpulento, el mismo por donde había pasado en otro tiempo.
    b9338008770har citeratför 5 år sedan
    ¡Primer amor!… noble orgullo de sentirnos amados: sacrificio dulce de todo lo que antes nos era caro a favor de la mujer querida: felicidad que comprada para un día con las lágrimas de toda una existencia, recibiríamos como un don de Dios: perfume para todas las horas del porvenir: luz inextinguible del pasado: flor guardada en el alma y que no es dado marchitar a los desengaños: único tesoro que no puede arrebatarnos la envidia de los hombres: delirio delicioso… inspiración del cielo…
    b8610679041har citeratför 5 år sedan
    Los rayos lívidos del sol, que se ocultaba tras las montañas de Mulaló medio embozado por nubes cenicientas fileteadas de oro, jugaban con las luengas sombras de los sauces, cuyos verdes penachos acariciaba el viento.
fb2epub
Dra och släpp dina filer (upp till fem åt gången)